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Que Ofrece Mexico?

USMEX Director writes an opinion piece for La Reforma

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La relación de México con el resto de Norteamérica, y más específicamente con Estados Unidos, se encuentra en una grave crisis.

México no ha logrado articular una visión sobre cómo avanzar más allá de los temas de la coyuntura actual, relacionados con crimen, inseguridad y migración. ¿Qué ofrece México a Norteamérica?

La contribución de México a la competitividad económica de América del Norte como una región es insignificante. El mercado interno mexicano fue atractivo para empresas americanas en los primeros años del TLC, pero su potencial se ha saturado.

La encrucijada actual obliga a encontrar una respuesta a la pregunta central de América del Norte: ¿qué ofrece cada país en la relación? Una respuesta que se ofrece con frecuencia se basa en la idea de dependencia. En esta visión, México y Canadá no tienen otro remedio más que someterse a los designios de Estados Unidos.

En la versión más extrema, lo único que le interesa a Estados Unidos de México es explotar la mano de obra barata en sus plantas maquiladoras, tener un mercado abierto para que sus empresas se aprovechen de los consumidores mexicanos y tener un acceso privilegiado a las playas y las reservas petroleras. El imperativo para la seguridad de Estados Unidos, dentro de esta visión de dependencia, es que los problemas de México se queden en nuestro lado de la frontera.

Pero existe una visión alternativa que, sin dejar de reconocer la asimetría en la relación con nuestros vecinos más ricos, podría detonar la cooperación regional. México ofrece oportunidades complementarias a Canadá y Estados Unidos en una multitud de áreas. Nuestra estructura de edad es más joven. Los trabajadores indocumentados son demandados del otro lado porque sus servicios son necesarios. La competitividad internacional de la industria automotriz, los electrodomésticos y muchos otros sectores manufactureros de la región sólo se pueden concebir si los trabajadores mexicanos son parte integral de los procesos de producción. En el sector energético se pueden desarrollar estrategias de largo plazo sobre cómo preparar a la región como un todo para abastecerse de energías alternativas una vez que se acabe el petróleo.

Los servicios personales que requieren los estadounidenses y canadienses de la tercera edad se podrían ofrecer en comunidades de retiro en México. Incluso en áreas tecnológicamente avanzadas, como los servicios financieros, las telecomunicaciones o la informática, México puede ofrecer grandes ventajas complementarias.

Para detonar esa visión alternativa se requiere de una nueva concepción sobre qué representa México en el mundo. Se requiere, por supuesto, de una solución de los problemas de corto plazo relacionados con la inseguridad y el crimen organizado. Pero se necesita un cambio radical en la forma de enfrentar los problemas de largo plazo. El rezago educativo, la calidad deficiente de los servicios públicos y las prácticas monopólicas no podrán cambiar mientras se piense que el futuro de México sólo depende de lo que sucede con nuestros vecinos del Norte.